Por Virgilio Apolinar Ramos
Cuando la ciudad de Santiago de los Caballeros tenía 31 calles, 1,222 casas, 5,482 habitantes de los cuales 2,950 eran extrajeros, se fundó esta institución cultural que arriba a los 133 años de nacida.
La historiadora Valentina Peguero, presenta estos datos en su obra Peña y Reynoso y el Amantes de la Luz.
Desde el siglo XIX este lugar ha servido para que florezcan las ideas libertarias hasta convertirlas en acciones concretas en favor de la Patria.
Los objetivos que dieron origen a este espacio cultural fueron: crear un círculo literario, fundar un periódico, establecer una biblioteca pública, instruir a través de escuelas dominicales y socorrer mutuamente a sus socios.
En aquellos años de turbulencia política y confrontaciones civiles, el fundador de Amantes de la Luz, en su discurso inaugural, decía: “¿Qué hacer empero, señores, para no envejecer en medio de la opresión, de la guerra civil, de la miseria, de la vergüenza?… “Iluminar la tarde de nuestra vida”. Procurar ilustrarnos, y –sobre todo–, procurar que se ilustren los más jóvenes de nuestra generación, llamados a regir los destinos de la Patria en nuestros últimos días”.
Nuestro reconocimiento a los continuadores de esta obra, en la persona de su actual presidente, el señor Darío Fernández. Cada día la institución se agiganta.
La cobertura de su premiación anual, con el apoyo del Grupo León Jimenes sigue aumentando el prestigio de Amantes de la Luz al reconocer a hombres y mujeres que han hecho de sus vidas estandartes de honestidad, solidaridad y servicio.
La historiadora Valentina Peguero, presenta estos datos en su obra Peña y Reynoso y el Amantes de la Luz.
Desde el siglo XIX este lugar ha servido para que florezcan las ideas libertarias hasta convertirlas en acciones concretas en favor de la Patria.
Los objetivos que dieron origen a este espacio cultural fueron: crear un círculo literario, fundar un periódico, establecer una biblioteca pública, instruir a través de escuelas dominicales y socorrer mutuamente a sus socios.
En aquellos años de turbulencia política y confrontaciones civiles, el fundador de Amantes de la Luz, en su discurso inaugural, decía: “¿Qué hacer empero, señores, para no envejecer en medio de la opresión, de la guerra civil, de la miseria, de la vergüenza?… “Iluminar la tarde de nuestra vida”. Procurar ilustrarnos, y –sobre todo–, procurar que se ilustren los más jóvenes de nuestra generación, llamados a regir los destinos de la Patria en nuestros últimos días”.
Nuestro reconocimiento a los continuadores de esta obra, en la persona de su actual presidente, el señor Darío Fernández. Cada día la institución se agiganta.
La cobertura de su premiación anual, con el apoyo del Grupo León Jimenes sigue aumentando el prestigio de Amantes de la Luz al reconocer a hombres y mujeres que han hecho de sus vidas estandartes de honestidad, solidaridad y servicio.
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